viernes, 30 de noviembre de 2007

II

I

La idiota acaba de sacar una petaca de la mochila. Después voy a ser yo la que la ayude cuando vomite en el baño de la fiesta. Saca también un tupper con gajos de limón y sal de mesa. Tequila. Qué idiota.
Empieza el ritual. Shots servidos en vasitos de plástico y con medidas aproximadas. Antes de tomar todas mis amigas se llevan la sal a la boca al mismo tiempo. Apuran el contenido del vaso sin respirar y después pasan al limón, que esconde el sabor del tequila barato.
La idiota va a tomarse al menos cinco shots. No se anima a ser ella misma. Pero hoy no la voy a sostener cuando se caiga: que vomite donde quiera, yo no me voy a perder un sábado más.

II

La idiota dice tomá. Tomá dicen todas. Tomá tomá tomá. La idiota saca de la mochila una botella de licor de durazno y me dice dale que es rico, esto es mejor que el tequila para empezar y yo no quiero pero las miradas de todas son como la mochila de la idiota en mi espalda pero llena de piedras. Todas las cabezas vueltas hacia mí.
La idiota dice dale. Dale dicen todas. Dale dale dale.

III

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